Cuando pensamos en Hawái solemos imaginar playas de postal, surfistas sobre olas turquesa y guirnaldas de flores colgadas al cuello de los turistas; esa es la versión edulcorada que ha vendido el turismo durante décadas. Pero la historia real de las islas es mucho más turbulenta, compleja y fascinante. En el siglo XVIII, mucho antes de formar parte de Estados Unidos, el archipiélago estaba dividido en reinos enfrentados, con jefes tribales que disputaban poder y territorio bajo la sombra de una profecía: alguien lograría unificar las islas y poner fin a la guerra constante.